miércoles, 7 de marzo de 2012

Comentando Being There


Mr. Chance, un hombre de mediana edad que no sabe leer ni escribir, todo un conocedor en asuntos de jardinería, sin embargo un peculiar ignorante de lo que se podría llamar la vida real; puesto que nunca ha salido de la casa en que vive; su única conexión con el mundo, la entretenedora, la televisión. Estas actividades son las que rigen su existencia, el cuidado del jardín y mirar televisión, hasta el día del cambio, de la oportunidad, cuando se le dice que debe salir de la casa, a enfrentarse a todas esas vivencias de las que se ha perdido, las que apenas ha podido mirar a través del televisor.

De cierta manera el filme me recuerda al mito de la caverna de Platón, un jardinero que es consiente únicamente de su propia realidad, de la que ha vivido desde su nacimiento en su caverna sale al exterior, puede parecer torpe o perplejo pues tantos años en la caverna han segado sus ojos pero una vez adaptado a la luz de la verdadera realidad ha de adaptarse a ella. 

Ahí es cuando es posible identificase con el personaje, que representa al ser humano común de repente sin hogar; pues en cualquier momento cualquiera puede perder sus posesiones y tener que comenzar de cero frente a la tremenda incertidumbre, y es entonces cuando lo que vale en lo que uno es, lo que uno conoce y como decide utilizarlo. Nuestro desamparado jardinero dejo su hogar y aun así siguió buscando otro jardín en el cual poder trabajar. Con lo cual Chance es capaz, no sólo de sobrevivir en este mundo exterior y real;  además llega a ser considerado como un erudito, un sabio; por esa sociedad artificial conformada por los poderosos, los políticos, los medios de comunicación, etc. 

Lo fascinante es que Chance no da muestra alguna de maldad o engaño, se muestra tal y como es. Representando al puro idiota o filósofo inofensivo, a la necesidad vital de idiotez, al sub-intelectualismo que escucha, no se impone y no es pretencioso; son las personas que lo rodean las que toman lo que él dice y le dan el significado que ellos más desean, el cual para fortuna de Chance le da aún más popularidad. Sencillamente hablando de lo único que conoce: su jardín, un relato tomado por metafórico es lo que eleva a Chance hasta la cúspide. Es a su alrededor que se exhibe la mascarada con seres que revolotean torpemente entre la fama y el poder. Potentados que descubren una alternativa de convencimiento demagógico en frases elementales y deshilvanadas que hablan de estaciones, de raíces y de flores.

Otro ejemplo de este cambio de significados es cuando se presenta, él dice: “Chance, el jardinero” pero todos entienden “Chance Gardner”. Los malentendidos verbales juegan un importante papel en el desarrollo del filme, ya que son estos los que lo van haciendo más notorio. El encanto personal de Chance radica en su conformismo, su carácter dócil, su pasividad. Ese niño atrapado en el cuerpo de un hombre adulto logra captar la atención de quienes se las saben todas y no pueden comprender cómo un ser humano puede desenvolverse sin hipocresías y sin pelos en la lengua.

Juntando todo lo que le ocurre a Mr. Chace obtenemos un film que satiriza la importancia que tienen las apariencias en la vida pública, la superficialidad en el discurso de los políticos y en prácticamente todos los ámbitos de la vida moderna, el sometimiento del poder legal a las manipulaciones de los poderes capitales, el carácter adictivo de la televisión, la influencia de la televisión sobre el pensamiento y el comportamiento de los ciudadanos, las sospechas sobre los manejos oscuros de los servicios de seguridad en los Estados Unidos (CIA y FBI), etc. El final, sorprendente e inesperado, extiende la sátira a los ámbitos religiosos.

En la película no se deja claro las razones por las que Chance, nunca salió de la casa o cual era su vínculo con el anciano dueño de la casa; lo cual da inicio a la incertidumbre, estos detalles que todos esperan sean resueltos, y con esa espera llegan las posibles respuestas y al final de la película estas preguntas no son respondidas, al contrario aumentan, sin siquiera ser preguntas quedan signos de interrogación imaginarios revoloteando alrededor. Un final aparente, pero con una clara enseñanza implícita sobre la simplicidad de aquellos que detentan o tienen el poder.


En el final de la película se muestran signos masones, la pirámide con el ojo que todo lo ve, en la que va ser enterrado el viejo multimillonario es uno de ellos. También nos muestran a sus amigos, los que llevan su ataúd hasta dicha pirámide que, a modo de tumba, conservará los restos del poderoso hombre, y cómo mientras caminan hacia la pirámide van dialogando acerca de por quién sustituirán al actual presidente, al que ellos colocaron en ese cargo. Lo que quieren dar a entender ahí es quizás que los masones, o alguna organización son quienes “dominan” al mundo, una crítica más a las manipulaciones encubiertas. El final de Chance a través de una caminata sobre las aguas de un lago el paralelismo inequívoco entre el protagonista y “el Mesías”, mostrando así que la presidencia de estados Unidos no es el límite, a Chance aún le quedan oportunidades de ser aún más reconocido.